La empresa se fijó en la calle Don Pablo Sahún, confluencia San Hipólito. El local apenas medía unos 20 metros cuadrados. A pesar del tamaño de los vehículos a reparar por entonces, el trabajo se realizaba totalmente en plena calle, por lo que la sufrida plantilla con su jefe al frente sufrían en sus propias carnes las inclemencias de los duros inviernos y los infernales veranos.
A principios de los setenta, la actividad se trasladó a la zona industrial de la calle Boltaña, donde la empresa realiza hoy sus trabajos en unas modernas y equipadas instalaciones.
Su plantilla de siempre a la que posteriormente se unieron sus hijos, forman una sociedad que posee el mejor capital que una empresa puede tener, la gran calidad humana de sus socios, pero José Rami ya no está al frente, la vida no le dio tiempo.